sábado, 12 de marzo de 2011

Uno.

Igor se despertó sin recordar que había pasado. Estaba tranquilo, sereno y relajado, sobre una superficie blanda y junto a un cuerpo caliente. Inspiró su perfume, uno de estos modernos que no puede definirse con una flor en particular; Giró su cuerpo para adaptarse al otro con delicadeza. Ahora también podía oler y sentir su sedoso cabello.
Notó algo extraño, algo que faltaba, como cuando salia de casa con prisas y se olvidaba de algo. Odiaba esa sensación.
Inspiró.
Un olor acre mezclado con la dulzura del perfume perforo sus orificios nasales. Ocurría algo extraño en esa habitación , en esa situación, algo que no podía ser normal, quizás ni siquiera de este mundo.
Igor  pensó que no debían haber pasado ni 10 segundos desde que despertó, debería ponerse en pie y lavarse la cara, así se le pasaría ese letargo y todas esas alucinaciones. Recuerdos de un mal sueño, supuso.
Besó a su acompañante de lecho en la mejilla y notó que ya no guardaba tanto calor. Tomó las sábanas y lo cubrió para que no pasase frió.
En estos días de primavera, pensó Igor, lo mismo te fríes como huevo en aceite, que te caen los mocos como estalactitas.
Se dirigió al baño pensando en la maravillosa noche que habían pasado juntos y en el hermoso día de sábado que tenia planeado. Irían al zoo, le gustaban mucho los animales. Luego podrían ir de compras, comer en algún restaurante no demasiado caro, y dirigirse al concierto que tanto habían esperado.
Ambos habían pedido el día libre en la redacción para para poder disfrutar de la mutua compañía.
Igor se lavó la cara y se vio sorprendido por una repentina preocupación. Quizás su madre estuviese peor después de ese segundo infarto que la retuvo mas de dos semanas en el hospital, algo normal al saber que su hijo menor se había quitado la vida. Igor nunca se llevó demasiado bien con su hermano, era estúpido y arrogante, y ni siquiera le importo que fuera tan cobarde como para suicidarse. Sólo le disgusto que su madre no lo viese como el y prefiriese sufrir.
Si, tenía que ser eso.
regreso a la habitación y volvió a besar la mejilla de la persona que mas amaba en el mundo con la intención de despertarla picaronamente. Estaba fría.
Zarandeó su cuerpo con suavidad murmurando su nombre, con delicadeza, sin alarmarse. No respondía.
Abrazó su pecho, levantando un cuerpo que no recordaba, fuese tan pesado. Empezaba a asustarse conforme gritaba su nombre con mas fuerza.
No podía ser. El tenía preparado un día mágico, espectacular para los dos, ese día en el que iba a pedirle matrimonio. La noche anterior todo había ido a la perfección, no notó nada raro. ´¿Como había podido pasar? ¿Como un cuerpo cálido y dinámico podía haberse vuelto frió e inerte en cuestión de horas, sin haberse movido, sin comer ni beber nada que el tampoco hubiese ingerido?
Entonces sintió. Dejó de pensar el cómo y el por qué y sintió. La persona mas importante de su mundo particular se había desvanecido. Ya no volvería.


Dos horas mas tarde llegó el inspector Shane. No solía hacer trabajos de tan poca envergadura y sin apenas renombre, pero el director de la redacción era su padre, y no quería verse implicado en un asesinato de tal envergadura.
a primera vista  parecía que el hombre dormía, pero solo había que mirar desde otro ángulo para ver que alguien le había inyectado algo. Ya que solo había estado acompañado de ese tal Igor, no tenia mas remedio que haber sido el.
El forense debería darse prisa, pensó Shane, tenia una cita a las cuatro con una de sus amiguitas y no podía retrasarse.

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